Luis Alberto Suárez Díaz, natural de Salto (Uruguay), cumple hoy 30 años. Descubrir y describir al actual delantero del Fútbol Club Barcelona a estas alturas de la película es ridículo, pero seguro que hay algunos detalles que se nos escapan de él.

Muchos de los grandes goleadores sudamericanos que han triunfado en Europa dieron el salto al viejo continente para jugar en un grande. Él no. Suárez se tuvo que trabajar su futuro desde un segundo escalón. Y lo hizo por una sencilla y simple razón: porque es un goleador insaciable, un luchador innato y con un carácter espectacular, aunque este último aspecto le ha jugado malas pasadas que luego recordaremos.

El primer club europeo de Suárez fue el FC Groningen

El uruguayo fue traspasado en verano de 2006 desde el Club Nacional de Montevideo al FC Groningen de los Países Bajos. En el club blanquiverde solo estuvo una temporada. Sus números y su brillante juego convencieron al Ajax que no dudó en fichar al charrúa. En Ámsterdam, a pesar de no conseguir ganar ninguna Eredivise, se destapó como un verdadero crack mundial, lo que le sirvió para fichar por el Liverpool en enero de 2011.

El resto de la historia seguro que la conocen. Goles, goles y más goles para los de Anfield y, por supuesto, para la selección uruguaya. Tras el Mundial de Brasil en 2014, hizo las maletas para Can Barça, donde ha seguido goleando y siendo una pieza fundamental en los éxitos del club blaugrana. Además, en las tres temporadas y media que lleva en las filas barcelonistas, no ha cometido ningún acto polémico.

Porque como habíamos advertido antes, la carrera de Luis Suárez está marcada por episodios antideportivos y violentos: profirió insultos racistas a Patrick Evra, cuando el francés militaba en el Manchester United; y en tres ocasiones ha mordido a rivales: a un defensa del PSV, a Ivanovic en un partido contra el Chelsea y, el más famoso de todos, a Chiellini en el Uruguay-Italia del Mundial de 2014, lo que acarreó una sanción de varios meses sin jugar.

Afortunadamente, parece haberse redimido de estas acciones deleznables y repugnantes y ahora solo se dedica a lo que mejor saber hacer: marcar goles por doquier. Exactamente, 357 goles en 540 partidos de clubes y selección. Desde esta web felicitamos al uruguayo por su trigésimo cumpleaños. Seguro que hoy le dará un buen bocado a la tarta.

Sobre El Autor

Apasionado del fútbol y Bético por encima de todas las cosas. Continuamente pendiente de la actualidad del club verdiblanco, disfruto y sufro con las alegrías y sinsabores del Betis. Ser Bético es real como la vida misma, ya que uno aprende a levantarse tras continuas caídas. Y ahí está la verdadera fuerza del Betis: en sobrevivir a los contratiempos.

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