Yo era de García. Seguramente, porque llegó antes. El caso es que cuando este país se dividió en dos bandos, mediados los noventa, entre los seguidores de José María García y José Ramón de la Morena, yo me alineé, sin dudarlo, en el primer grupo. Entre otras razones, porque tenía amigos en la redacción de la Cadena SER que me confirmaban a diario que los métodos con los que De la Morena combatía a García se asemejaban demasiado a aquellos que criticaba de forma inmisericorde a través de su simpático micrófono.

Luego, en 2002, García dejó la radio de un día para otro, cuando sus datos al frente de los deportes de Onda Cero dejaban mucho que desear, muy lejos de esa audiencia millonaria de los años 90. Siempre ha habido rumores sobre su vuelta, pero de momento ésta no se ha producido. Y no creo que vaya a producirse.

El periodista Vicente Ferrer Molina decidió hace un par de años asumir el riesgo de escribir una biografía sobre José María García, el hombre que no deja –no dejaba- indiferente a nadie. Conociendo al personaje, hay que ser muy valiente, porque aunque García lleva 14 años “fuera de onda”, tengo la completa seguridad que si hubiera querido, habría sido capaz de poner todos los palos posibles en las ruedas de este proyecto. El trabajo de investigación de Ferrer es arduo hasta la extenuación. La nómina de personas con las que charló en algún momento de la elaboración del manuscrito es impresionante. El índice onomástico asusta.

libro Buenas noches y saludos cordialesCuando uno lee una biografía de un personaje vivo, para mi es capital conocer la génesis de ese proyecto. Quién tiene la idea. Quién la promueve. Quién la agita. Quién la vende. Cuando Steve Jobs encargó su biografía a Walter Isaacson, sólo le puso una condición: “No quiero leerla antes de que salga publicada”. Y por supuesto, le dio carta blanca para hablar con todas las personas que el autor considerara oportuno. Luego, Jobs no llegó a tiempo de verla impresa sobre el papel. Paradojas de la vida.

A Ferrer le pasó algo parecido. La idea del libro fue suya, no de García, y eso ya es relevante, marca un punto de distanciamiento sobre el personaje. Y cuando le habló de sus intenciones al periodista biografiado, ya le advirtió que la escribiría con su ayuda o sin ella, y que no sería un “biopic” adocenado y escrito a su medida. Hace 20 años, García quizá no habría aceptado. Pero ahora, no le puso ni una pega. El libro se beneficia de este espíritu. Abramos las ventanas. Aireemos las habitaciones cerradas.

“Buenas noches y saludos cordiales” está salpicado de testimonios del protagonista, a quien se le pilla en varios renuncios memorísticos, así como de buena parte de las personas que, de una u otra forma, participaron de su vida. Y entre ellos, sus acérrimos enemigos. Eso da credibilidad al texto. Ferrer elabora una pequeña historia del periodismo español en el tardo franquismo y sobre la influencia que García tuvo en la radio que escuchamos hoy en día. No sólo tenemos entre manos una biografía, repleta de datos y cotilleos, amena y divertida. Tenemos entre manos un modesto tratado histórico.

García no sale mal parado. Pero tampoco sale bien parado. Su forma de manejarse, sus viscerales ataques a aquellos a quienes situaba en su diana, su prepotencia, su completa seguridad de tener siempre la razón queda plasmado en el libro. Su forma de conseguir las primicias informativas a toda costa. Su “conmigo o contra mí”… Leído ahora, me siento en las antípodas del periodismo que García practicaba. Sobre todo en las formas, esa obsesión por anidar un adjetivo calificativo detrás de otro, por extender sus críticas y vituperios a familiares, esposas y amigos de los afectados.

En cualquier caso, no se trata ahora de ahondar en la figura de José María García y en si hacía las cosas bien, mal o regular –duda que para mí ha quedado resuelta-. El asunto es el libro escrito por Ferrer, afilado como el verbo del asturiano. “Buenas noches y saludos cordiales” se lee como un thriller, sin respiro, sin poder parar, recordando con nostalgia esas veladas en las que los jóvenes que aspirábamos a ser periodistas esperábamos con impaciencia la llegada de la media noche. No es gran literatura, claro está. Pero es una señora biografía, repleta de anécdotas divertidas y tronchantes junto a otras más oscuras y vergonzosas. Es especialmente divertido el capítulo 10, “Abrazafarolas, chupópteros y correveidiles”, dedicado íntegramente al particular lenguaje que hizo popular a García, al léxico que puso en el escaparate comunicativo y su “facilidad” para los idiomas. No puedo resistirme: “Bimblendon”.

Debo decir que no es un personaje al que el paso del tiempo haya concedido mis favores, más bien, todo lo contrario. Pero hay algo en el libro que me reconcilia con él. García prácticamente se ha “arreglado” con todos aquellos a los que se enfrentó desde los micrófonos. Me quedo con la relación recuperada con José Ramón de la Morena. Impacta leer en 2016 a los protagonistas de la Guerra Civil de las ondas que vivió España en los años 90 que ambos se equivocaron, que llevaron demasiado lejos su ambición, su deseo de querer ganar esa guerra a toda costa, su impresión de que el fin justificaba los medios. Cualquier medio.

Mi visión del periodismo está en oposición directa a lo que se muestra en el libro. Ese periodismo interesado. Ese periodismo, a veces, mafioso. Ese periodismo repleto de rencor y odio. Ese periodismo manipulado y manipulador. Quizá por ello me gano la vida como me la gano.

P.D.: Echo un vistazo al cuadro final de la Eurocopa, y no encuentro rincones suficientes para echarme a llorar.

P.D.: Pedrito, tendrías que estar agradecido de estar en la lista de 23 después de la temporada que has hecho. Lo que dijiste el otro día es una falta de respecto a todos tus compañeros, y de una inoportunidad grande. Igual que se puede ganar una Eurocopa con una lista de 23, también se puede ganar con 22… Ya me sobras…

 

Comprar libro

Vicente Ferrer Molina - Buenas noches y saludos cordiales
Una apasionante y documentada biografía sobre José María García, el comunicador más famoso que ha existido en España, el que más dinero ha ganado y, seguramente también, el más influyente. José María García es quien crea el hábito de escuchar deporte en la cama. No es solo que tenga muchos seguidores, es que consigue que un programa que termina bien entrada la madrugada sea el de mayor audiencia. El protagonismo que hoy da la radio al deporte es, sin duda, parte de su legado. Su popularidad e influencia llegan a hacer de él un líder de masas, capaz de marcar la agenda del país. Lo escuchan incluso quienes no sienten un particular interés por el deporte. Millones de oyentes esperan el momento en el que el locutor arranca el programa con su clásico: «Buenas noches y saludos cordiales». A partir de ahí, rara es la velada en la que algún dirigente no es vapuleado y convertido, con su lenguaje particular, en chupóptero o abrazafarolas. Pero la historia de García es también la de un hombre de su tiempo, una figura ligada a la Transición, protagonista en algunos de los momentos clave de la reciente historia de España, como el 23-F, una persona contradictoria, de filias y fobias, un periodista admirado y temido, alguien que intenta crear un imperio mediático y que, cuando cree tocarlo con los dedos, ...
8.5Nota Final

Sobre El Autor

Existen 2 frases que me definen futbolísticamente: "Ningún jugador es tan bueno como todos juntos" (Alfredo Di Stéfano) y "En fútbol se pasa de puta a monja en cinco minutos" (Joaquín Caparrós).

Artículos Relacionados

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.