Su camino se cruzó con el mundo del arbitraje cuando tenía 16 años. La curiosidad pudo con ella y decidió que sería una buena idea probar en el arbitraje los fines de semana como una forma de ocio compaginada con sus estudios de Bachillerato. Comenzó en los terrenos de juego murcianos en 2009 y su carrera estudiantil la llevó a convertirse en una colegiada más de la Federación de Fútbol de Madrid cuando tuvo que trasladarse hasta la capital española.

Desde entonces, Mª Encarna García Hernández, árbitro principal en categoría regional y autonómica, no ha abandonado los campos de Fútbol. Su llegada a Madrid le ha brindado oportunidades importantes en su carrera como colegiada, permitiéndole ser cuarto árbitro en la final de la Copa de la Reina entre el Barcelona y el Prainsa Zaragoza la pasada temporada.

Su papel como mujer dando órdenes dentro de un campo de fútbol es una realidad que muchos no terminan de aceptar, aunque la mujer sea aficionada, jugadora y árbitro de fútbol desde hace muchos años. Una situación que cada vez se ve más en el deporte y que merece que conozcamos el testimonio de esta ingeniera aeronáutica que tiene que enfrentarse a ello cada fin de semana.

¿Cuándo se cruzó su camino con el arbitraje?

Cuando apenas tenía 16 años, conocí al novio de una amiga pitando un partido y en ese momento me entró la curiosidad. La verdad que el fútbol siempre me ha gustado y como jugadora no tenia mucho futuro, así que me informé y me planté en la Federación para hacer el curso y hasta hoy.

¿Alguien le aconsejó que no le convenía ser árbitro?

Es un mundo complicado y desagradecido, pero yo solo he recibido apoyos por parte de todo el mundo y ese hecho consigue que tengas más ganas aún.

¿Qué es lo más complicado a lo que se enfrenta cada fin de semana?

La alta concentración que exige cada partido, tienes que estar muy pendiente de todo, tanto de los jugadores, como de los banquillos, y no permiten fallos. Es muy difícil no dejar que nada se escape cuando todo a tu alrededor son protestas y malos gestos. En particular, por parte de la grada, que antes incluso de empezar ya lanzan algún comentario.

¿Cree que el trato que recibe por jugadores, entrenadores o público es diferente por ser mujer?¿Se atreven más con una mujer?

Sin duda. Hay una total desconsideración a las mujeres. Sigue siendo un mundo muy machista, aunque suene a tópico y no permiten que una mujer dé órdenes y dirija un partido. Es más, el sábado pasado al salir al campo y sin empezar, un padre me dijo vaya tela, una mujer pitando… vete a fregar y deja esto para los que saben. Reafirmo que fue sin comenzar el partido, por lo que es desalentador. También admito que por el hecho de ser mujer no me han puesto jamás la mano encima, son muy bocazas e irrespetuosos, pero nunca se han atrevido a pegarme, lo cuál es de agradecer que al menos ahí sean un poco más respetuosos que con los árbitros masculinos.

 

Diferencias entre arbitrar en la Región de Murcia y en la Comunidad de Madrid. ¿Es más complicado?

Sinceramente solo tengo palabras de agradecimiento para ambas. Tanto en los dos años que estuve en Murcia, como los tres que llevo en Madrid me han tratado con suma delicadeza, y ante cualquier problema que he tenido han respondido con su apoyo. No tengo ningún tipo de queja. Respecto a las diferencias futbolísticas entre las dos comunidades no hay tantas. Hay muy buenos jugadores tanto allí como aquí, y son igual de protestones.

¿Es cierto que desde la Federación madrileña le han insinuado prepararse para ser árbitro internacional?

Si, la verdad que han apostado muy fuerte por mi y es de agradecer. Han intentado facilitarme por todos los medios que me prepare para formarme profesionalmente en esto y me han brindado oportunidades muy buenas. La pasada temporada tuve la oportunidad de participar en el campeonato de UEFA sub 16 que se celebró en las Rozas, y fue un privilegio,  porque partidos internacionales como los que dirigí, no me corresponden por mi categoría, y sin embargo, apostaron por mí y me dieron la oportunidad de debutar frente a las selecciones de Turquía, Francia e Inglaterra. Personalmente fue una experiencia inolvidable. También contaron conmigo para ir de juez de línea en un amistoso de la absoluta contra Irlanda, me fascinó.

¿Qué significa para usted esa proposición? ¿La aceptará?

Pues mis prioridades en este momento son otras.  Estoy estudiando Ingeniería Aeronaútica que es lo que realmente me gusta y en el sector en el que me gustaría verme profesionalmente en unos años. Para mi el fútbol no deja de ser una actividad de ocio para los fines de semana, pero no me lo planteo a gran nivel.

Fue cuarto árbitro en la final de la Copa de la Reina la pasada temporada, ¿qué supone que cuenten con usted en partidos de este calibre cuando la FFM tiene 1300 árbitros?

Es un partido muy emocionante, porque es lo más parecido a lo que ves en la televisión. Yo cada fin de semana, voy a un campo donde como mucho hay 30 espectadores, y algún fotógrafo si es un club medio solvente. Pero verte por la televisión, apreciar tantas personalidades o que te reciban con tanto esmero cuidando todos los detalles es una experiencia muy gratificante. Es fútbol a alto nivel, y es lo que te gustaría ver cada partido. Un sueño.

¿Qué satisfacciones le ha reportado el arbitraje?

Hay partidos realmente buenos, en los que te ríes mucho con los jugadores, conectas muy bien y no deja de ser un rato entre colegas, hay mucho respeto. O cuando estas con niños más pequeños y los enseñas, te sientes realmente realizada. Además, al terminar un partido el hecho de que te feliciten te hace ver que realmente valoran tu trabajo y sobre todo,  tu coraje. No es nada fácil enfrentarte a veintidós jugadores en el campo, delegados de equipo y padres. Son muchos más inconvenientes de los que se aprecian.

Mª Encarna García Hernández

¿Cuáles han sido los momentos más complicados que ha vivido durante un partido?

La memoria es selectiva, y gracias a Dios, los malos recuerdos se diluyen con el tiempo. Recuerdo que al poco de empezar estaba en un pueblo de Murcia, y era un partido bastante fácil, ganaron de goleada, del orden de 10-0. Y los niños era benjamines, es decir, de nueve o diez años. Al terminar el encuentro, el entrenador y los padres se agolparon en mi vestuario y empezaron a culparme por la derrota y amenazarme. Tuve que llamar a mi padre, no sabía muy bien qué hacer. Ese lunes, me citaron en la Federación y se volcaron conmigo. Me animaron y se preocuparon mucho por mi. En Madrid igual, he tenido algún que otro altercado sin llegar a las manos, y cuando mando algún acta con incidencias me llaman y me apoyan, lo que es de agradecer.

¿Qué pasa por su cabeza durante un partido que se complica?

Hay días que estás más sensible, o simplemente son más dañinos y te derrumbas en mitad del partido y te sientes muy impotente porque no puedes ni siquiera pegar dos gritos cuando oyes barbaridades de gente que no te conoce y opina de tu forma de ser, de tu sexualidad o de tus capacidades, es realmente injusto. Yo intento mantener el tipo, y seguir dirigiendo el partido como si nada, pero es complicado. Aunque sean irrespetuosos tu no puedes serlo, hay que tener mucha templanza. Admito que alguna vez que otra al salir del campo me he derrumbado, aunque cada vez me siento menos vulnerable a ese tipo de personas que hacen que un buen rato se convierta en algo bochornoso.

¿Qué actitudes le gustaría erradicar durante los partidos de fútbol?

Quizá la falta de respeto. Yo no soy de las que piensan que entre los jugadores, entrenadores o delegados y árbitros hay un mundo.  Me gusta salir al campo y disfrutar. Enseñarles respeto y juego limpio, porque aunque parezca mentira el fútbol entraña una serie de valores como son el compañerismo, la humildad y el esfuerzo, que son importantes y ayudan a madurar, y que últimamente se están perdiendo.

¿Confía en que cambie esa actitud?

Si no lo pensase, hace años que lo habría dejado. El arbitraje es un arma de doble filo, duele pero también reconforta y proporciona sensaciones indescriptibles y con la ayuda de todos los que participamos en el fútbol, es posible que lleguemos a cambiar la situación.

¿Piensa en el arbitraje a largo plazo?

Alea iacta est…

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