El otro día tomando una cerveza con un colega me comentaba que no conseguía hacer ver a sus jugadores el porqué, el cuándo o el dónde de algunos aspectos del juego. Me decía por ejemplo que no ocupaban los espacios como a él le gustaría o que decidían mal a la hora de achicar o replegar, pues bien, con su permiso vamos a comentar estos dos aspectos.

En primer lugar los espacios, ¿Dónde están?, ¿Cómo se generan?. Los espacios están donde el rival quiera o bien donde tú seas capaz de generarlos, principalmente con el movimiento del balón. Si hablamos de la fase defensiva, podemos despoblar una zona que posteriormente tras el robo queremos ocupar, ahí estamos generando un espacio para que la transición D-A sea más eficaz.

Hay equipos que te “regalan” los espacios, este es el caso del Atlético de Madrid, sobre todo en su primera etapa donde se preocupaba de defender el carril central dejando libres los sectores externos, esto se debe a que su sistema de ayudas y basculación es muy efectivo y si a ello le sumamos el poderío en el juego aéreo se traduce en escasa preocupación por la concesión de esos carriles. La cuestión está en cómo aprovecharlos. Buscar situaciones de superioridad sumando gente por fuera puede ser una solución, otra alternativa es provocar antes esa basculación para buscar un cambio de orientación atacando la espalda del lateral más alejado.

Luego están los espacios que tu equipo sea capaz de generar en posesión del balón cuando el rival ocupe, de una manera ordenada, los tres sectores del campo. Existen dos maneras de hacerlo, con la movilidad del balón, provocando movilidad en los jugadores rivales o con tu propia movilidad. Po ejemplo, si me alejo de un espacio que en unos segundos voy a querer ocupar, la marca rival me seguirá y ese espacio será mayor, en consecuencia la maniobra será más sencilla. Otra opción es crear un espacio a partir de un planteamiento de juego. Proponiendo un posicionamiento replegado y cediendo la iniciativa al equipo rival, nos encontraremos con 50 metros a la espalda de su línea defensiva que, con unos mecanismos de contra bien ejecutados, podremos aprovechar.

ejercicios de táctica fútbol

Contextualizar la tarea para simplificar el objetivo principal y que el jugador centre la atención sobre aquello que nos interesa

La otra cuestión a comentar era la opción de achicar o replegar. En primer lugar debemos tener claro las cualidades de nuestro equipo. Si nuestros defensores son lentos no tiene sentido trabajar una transición con achique pues si no es efectiva cualquier balón a la espalda de nuestra ultima línea será mortal. Sabiendo esto, hay varios hechos que determinan cómo comportarse. El poseedor de espaldas, un balón largo hacía campo contrario, un desplazamiento aéreo o un mal control son motivo suficiente para dar unos metros para delante. Importante que éste sea en bloque y de manera conjunta, sino el equipo se parte.

Por contra si se produce una situación de inferioridad defensiva o nos encontramos ante un poseedor de balón que no está condicionado por ningún compañero o bien tras la perdida del balón, existe un desorden considerable y debemos correr hacia nuestro campo, tapando los caminos más cortos hacía portería.

Como siempre digo, a la hora de plantear los ejercicios correspondientes para la mejora de alguna conducta debemos pensar bien qué queremos trabajar. No basta con “quiero mejorar los cambios de orientación”. ¿Dónde? ¿en campo propio, en campo contrario?, ¿Cómo? ¿de fuera a dentro o de dentro a fuera?, ¿Cuándo?¿tras recuperar o bien con el balón ya controlado?. Tenemos que ser muy concretos con los objetivos a la hora de plasmar el ejercicio a nuestros jugadores para que ellos simplemente tengan que ejecutar. Pensar y ejecutar.

Si contextualizamos al máximo la situación sobre la que queremos trabajar tendremos mucho ganado. Pongamos el ejemplo anterior. Quiero salir de zona tras recuperación en campo contrario porque el rival del fin de semana acumula mucha gente en zona de balón y así ocupar el espacio libre más alejado en el menor tiempo posible. Lo primero es llevar la zona de la tarea al campo rival y a un sector de exterior. A partir de ahí, los condicionantes ya dependen del sistema de juego y de la calidad de tus jugadores.

¡¡Ánimo y a seguir trabajando!!

Sobre El Autor

Entrenador Nivel 2, dirige la sección "La pizarra de Héctor"

Estudié Ciencias de la Actividad Física, soy Técnico en Psicomotricidad y entrenador de fútbol, mi pasión de siempre. Llevo entrenando desde los 18 años y lo que más me gusta es el trabajo de campo, el contacto con el jugador, la tarea y sus evoluciones. Mis gustos se decantan hacia el fútbol de toque, vistoso y con ritmo, digamos que el Barça de Rijkaard es una referencia.

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