Aunque no sea yo muy dado a celebrar el día de los enamorados, hoy es un buen día para recordar a un futbolista de leyenda que demostró durante su carrera amor incondicional a unos colores y a un escudo. Curiosamente, hace hoy 27 años, falleció en Portugalete.

Panizo Athletic Bilbao

Panizo, conocido en la época como un fino delantero, cerebral y técnico.

José Luis López Panizo (Sestao, 6 de febrero de 1922) comenzó a jugar a los 11 años en el Puerto Nuevo, de ahí pasó al Sestao hasta que el Athletic lo fichó en 1939 llevándose una prima de 200 pesetas. Panizo formaría parte de la mítica delantera del Athletic Club de Bilbao, junto con Iriondo, Venancio, Zarra y Gaínza.

Sus comienzos futbolísticos en el conjunto rojiblanco no fueron sencillos. El estilo de juego vistoso, alegre y virtuoso de Panizo no casaba con la concepción de fútbol que había en aquella época. Pero poco a poco fue tornando esas dudas en admiración e importancia para el juego de su equipo.

Con los de San Mamés, el vasco ganó cuatro Copas de España y una Liga, disputando 327 partidos en Primera División y logrando 136 goles. Fue 14 veces internacional, participando con la Selección Española en el Mundial de Brasil ’50. En este campeonato sufrió una importante lesión de peroné que le mermaría muchísimo en sus prestaciones en el terreno de juego, perdiendo poco a poco protagonismo en su club.

“Les habíamos estado viendo entrenar y nos dieron la impresión de unos chicos fuertes, bien alimentados, sanotes y tal, pero que de fútbol no tenían ni idea. Bueno, pues llegó el partido y nos ganaron por 3 a 1. Nada más empezar, un defensa sueco, rubio, grandote, me dio un rodillazo que me dejó inútil. Como no se podía hacer cambios, seguí los 90 minutos, cojeando. A consecuencia de aquello pasé varios meses sin jugar.” – Panizo sobre su partido contra Suecia en el Mundial de Brasil

El 30 de junio de 1955, junto con Zarra y Venancio, abandonó las filas del Athletic para pasar a dar las que serían sus últimas patadas a un balón como profesional en Segunda División, en las filas de la Sociedad Deportiva Indautxu, donde coincidiría con el propio Zarra e Iriondo. Siempre es grato recordar a futbolistas de esos años, en los que el deporte rey no era el circo mediático y el negocio (sucio en muchos casos) que es en la actualidad.

Sobre El Autor

Apasionado del fútbol y Bético por encima de todas las cosas. Continuamente pendiente de la actualidad del club verdiblanco, disfruto y sufro con las alegrías y sinsabores del Betis. Ser Bético es real como la vida misma, ya que uno aprende a levantarse tras continuas caídas. Y ahí está la verdadera fuerza del Betis: en sobrevivir a los contratiempos.

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