Jugador de fútbol, ¿de campo, o portero?

Lateral, lo que se dice un lateral, uno lo es toda la vida; un delantero es un delantero, un medio es un medio, algunas veces un medio centro a lo sumo, otras si acaso un central. Pero un portero… Un portero es otra cosa: es un arquero, el golero, un guardameta, un porterucho o un porterazo, un guardapalos, el cancerbero.

Se puede jugar cojo, se puede jugar con diez, con nueve, pero no se juega sin portero.  Marcar a puerta vacía, un demérito para un delantero. ¿Quién se pone?, se oye siempre. Si no hay respuesta, no empieza el partido.

Cualquiera juega al fútbol, cualquiera, pero pocos son porteros. He visto porteros delanteros, porteros que suben y pasan, que suben y rematan, y marcan a otros porteros en esa especie de propio suicidio ajeno.

Si falta el portero, no se está con diez, se está sin portero. Se juega sin entrenador, sin masajista, sin delantero o sin defensa, incluso sin botas, pero nunca sin el portero.

Hay porteros bajo palos, porteros bajo palio, santos que ascienden a los cielos cuando aparece una mano milagrosa. Hay porteros que boxean, despejando de puños, otros se confían y la dejan pasar. Hasta hay porteros que pescan, que recogen de las redes. Hay, incluso porteros que son un colador, con grandes agujeros.

Hay porteros como reyes de un rectángulo, que por palacio tienen tres palos y por cárcel un penal. Y porteros que vendimian, salen a por uvas y vuelven sin cenar.

Porteros que cantan por alto, por bajo, los que cantan hondo, y, ¡cómo canta, cuando canta, un portero!

Porteros como gatos, que con guantes cazan y, ¡cómo cazan algunos porteros!, porteros manos de jabón, porteros de madera, de futbolín, porteros araña, porteros automáticos, porteros que de su portería sólo salen con los pies por delante; los hay largos como chopos, negros como arañas, ágiles como monos que se cuelgan del larguero.

Porteros que se estiran, y ¡cómo da de sí un portero!, agarrados como chotis, rácanos, tacaños; porteros de mármol, que hacen la estatua, y estatuas a porteros. Porteros toreros sin un pase, porteros “quedados”, porteros forrados, como picadores, con rodilleras, coderas, caderas acolchadas, gorra, guantes. Porteros que aun la están buscando y porteros que paran penaltis, y ascienden a los cielos, como ángeles, héroes sin capa y con guantes. Porteros que pasan la gorra y terminan con un cero.

Portero, el único propietario de un trozo de terreno. Conocí a un delantero que, lanzando faltas, limpiaba telarañas a los porteros, el mismo que fusilaba porteros.

Arco o nada.

Foto: Ramon Masats

 

Sobre El Autor

Redactor, dirige la sección "Relatos Esféricos"

La única revolución pendiente en fútbol es la vuelta al origen: el respeto al juego.

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