Es más que probable que a lo largo de nuestras vidas hayamos escuchado en alguna ocasión la palabra depresión vinculada a algún compañero, conocido, amigo o familiar, y como si de un mecanismo de defensa se tratara “nos alejamos” por si ésta fuera contagiosa. En otros contextos he llegado a escuchar como algunas personas vinculan esta enfermedad con la locura, haciendo gala de una gran ignorancia.

La realidad es que la depresión está más presente en nuestra sociedad de lo que pensamos, pero no de una manera visible sino más bien camuflada por miedo a que quienes la padecen sean descubiertos y apartados de nuestros círculos, y es que se dice que entre un 13 y un 17% de nuestra población la sufre. ¿Qué pasa con estos números si pasamos a hablar de futbolistas en activo y retirados?

Muchas veces decimos o escuchamos en los bares las típicas frases de “con lo que cobran no podían fallar eso” o ” si yo cobrara lo que cobran ellos no dejaría de correr en todo el día”. Sin entrar en una defensa a ultranza del jugador, ¿acaso son máquinas?,¿no pueden cometer errores?. Pues bien, el 38% de los jugadores en activo padecen algún tipo de depresión y si nos vamos a ex futbolistas la cifra apenas varía siendo ésta de un 35%.

Casi siempre comento el porqué de mis artículos, la idea de este viene tras la recomendación de un buen amigo de leer la biografía de Robert Enke, “Una vida demasiado corta”. Reconozco que no me suelen gustar mucho las biografías pero tras la insistencia de Luis, previo préstamo del libro, me puse a ello y a la semana ya estaba de nuevo en sus manos. Me atrapó, me enseñó otra perspectiva del fútbol a veces cruel, me enseñó a que no todo es como a veces pensamos o esperamos y que juzgar no hace sino limitar nuestra capacidad.

Para los que no conozcáis al ex portero de FC Barcelona, Benfica, Fenerbahçe  y Selección Alemana entre otros, prometía proteger la portería germana durante muchos años. Sus cualidades bajo palos eran excepcionales pero…algo pasaba por su cabeza. Sus pensamientos le llevaban siempre a un miedo patológico al fracaso, a cometer ese error para un portero “imperdonable”. Uno de los puntos más críticos fue perder la titularidad de la portería barcelonista en beneficio de un jovencísimo Víctor Valdés. Tocándole jugar en Copa del Rey contra un Segunda B como el Novelda cometió un error a la salida de un córner que dejaría fuera de la competición a su equipo. Y es que como horas antes le decía  su mujer…solo puedo salir perdiendo. Si hago un buen partido será lo que tengo que hacer pues es un equipo de inferior categoría y si fallo estaré en el punto de mira.

Así fue… El miedo al fracaso y el fallecimiento de su hija en 2006 a los dos años hizo que Enke acabara arrojándose a las vías de un tren un 10 de noviembre de 2009 tras decir a su mujer que se iba a la ciudad deportiva del Hannover96 a entrenar como hacía a diario. Ese día no había entreno.

Lo tenía claro. Documentándome un poco leí que una persona depresiva no se suicida con el objetivo de acabar con su vida. Simplemente lo hace porque cree que así acabará con su problema, que esté no volverá. Mirko Saric, Lester Morgan, Castillo Salinas, Dave Clement, son solo algunos casos de futbolistas que decidieron acabar con sus vidas, unos por lesiones que no fueron capaces de afrontar, otros por motivos personales, sea cual fuere nadie está exento de padecer esas crisis.

Al hilo de lo que antes comentábamos, es muy fácil juzgar y valorar una actuación sin conocer todas las causas. Familia, miedos, dolores, lesiones actuales o pasadas…y en ciertas circunstancias la presión, sí, esa presión que no deberían sentir por tener nóminas mareantes. Pero seguro que si sale a la calle habrá más de una persona que padezca de una u otra manera síntomas depresivos sin tener precisamente problemas económicos.

En mi humilde opinión, y lo traslado al ámbito social, deberíamos normalizar esas situaciones. Hace un tiempo leí una entrevista a un cantante internacional que comentaba su visita mensual al psicólogo. Que le daba igual lo que la gente pensara, si acudes a un fisioterapeuta cuando tienes molestias, ¿porqué no acudir a un especialista cuando atravesamos etapas complicadas o como estilo de vida? Mientras sigamos juzgando y apartando a las personas que necesiten esa ayuda puntual nos seguiremos llevando desagradables sorpresas. Si a los problemas que la depresión te provoca tienen que vivir con la presión añadida de no ser descubiertos su mal se multiplica.

Intentemos normalizar y dar mayor naturalidad a esos problemas, al fin y al cabo cada uno de nosotros tenemos batallas internas a diario, lo que nos diferencia es ganarlas o no.

Sobre El Autor

Entrenador Nivel 2, dirige la sección "La pizarra de Héctor"

Estudié Ciencias de la Actividad Física, soy Técnico en Psicomotricidad y entrenador de fútbol, mi pasión de siempre. Llevo entrenando desde los 18 años y lo que más me gusta es el trabajo de campo, el contacto con el jugador, la tarea y sus evoluciones. Mis gustos se decantan hacia el fútbol de toque, vistoso y con ritmo, digamos que el Barça de Rijkaard es una referencia.

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