Rápido y veloz, sin rodeos, como en su época de futbolista, atiende cortésmente a las preguntas de TresCuatroTres, Juan Sabas.

Tras una temporada sin entrenar, ¿veremos a Sabas al frente de un banquillo la próxima campaña?

Depende de si me llega alguna oferta interesante, un proyecto que me ilusione. Si no, no voy a entrenar y dedicaré mi día a día a otros menesteres, siempre dedicados al fútbol.

¿Cuáles son los aspectos básicos en los que se centra su idea y objetivos como entrenador?

Me gusta que mis equipos lleven la iniciativa del juego, mantengan el máximo tiempo posible la posesión de la pelota y con un buen juego combinativo, llegar lo antes posible a portería rival, a parte de tener un buen bloque defensivo que mantenga la portería a cero el máximo de partidos posibles.

¿Qué cosas de Luis Aragonés y Serra Ferrer, que fueron entrenadores suyos, utiliza en su método de trabajo?

A Luis Aragonés le gustaba mucho llegar al jugador con sus charlas técnico-tácticas. Era un hombre que vivía con muchísima pasión todo lo que concernía al equipo que entrenaba. Serra sabía sacar el máximo rendimiento de todos los componentes de la plantilla, muy exigente en el día a día y su Betis jugó a un nivel difícil de igualar.

¿Qué piensa sobre la polémica generada en los últimos días sobre el estilo de juego del Atlético de Madrid?

El Atlético hace de la defensa un arte. Con su forma de jugar complica la vida a los grandes clubes, tanto de nuestra liga como de Europa, y la capacidad de compromiso, intensidad, concentración y dejarse la piel en cada segundo de los partidos, hace que su afición disfrute de un equipo campeón de Liga y finalista de la Champions por dos veces en poco tiempo. Así que para mí la labor de Simeone es difícil de igualar y su capacidad de liderar un grupo le sitúan entre los mejores entrenadores del mundo.

¿Es el conjunto de Simeone favorito en la Final de Milán?

En una final nadie quiere asumir el papel de favorito. Los dos equipos llegan bien a esta gran cita e intuyo mucha igualdad. Si miramos jugador por jugador, el Madrid es superior, pero el Atlético es un equipo muy fuerte que ya ha demostrado más veces que le sabe jugar de tú a tú y le puede complicar mucho las cosas.

En su época como jugador se caracterizó por salir desde el banquillo como revulsivo ¿le molestaba que le consideraran así?

Me molestaba muchísimo. Luché lo indecible por quitarme ese encasillamiento pero nunca lo conseguí y asumí mi rol en todos los equipos en los que milité. Me dediqué a disfrutar de los minutos que me dieran los diferentes entrenadores que tuve.

Quizá donde más rindió como jugador fue en el Real Betis Balompié, ¿cómo fue su paso por el club verdiblanco?

Creo que fueron mis mejores momentos como jugador. Me sentí desde el primer momento que llegué feliz en ese vestuario y en la ciudad. El equipo tenía un gran nivel en todas sus líneas y la plantilla era muy competitiva. Además me sentía muy querido por la afición y lo único que yo quería era jugar el máximo de minutos posibles para poder devolver a toda esa gente, con goles y buen juego, ese cariño que me transmitían desde la grada.

¿Qué le faltó al ese equipo para lograr un título?

Nada, ese equipo tenía todo para poder conseguir la final que disputamos en el Santiago Bernabéu. Llegamos a esa final en un gran estado de forma pero nos topamos con un Barça espectacular que supo jugar el partido para llevarse la Copa. Esa fue nuestra gran pena: no poder ofrecer a la afición bética ese título.

Título que sí logró con el Atlético de Madrid en dos ocasiones. ¿Cómo fue la célebre charla de Luis Aragonés en la Final de Copa de 1992?

Luis siempre utilizaba la ya sabida frase de “las finales no se juegan, se ganan”. No recuerdo mucho más, con eso valía para motivar. De todas maneras, su sola presencia ya era una motivación extra para los jugadores. Sabía transmitir como nadie y esas dos Copas seguidas son mis mejores recuerdos como atlético. Ganar las dos en el Bernabéu y una de ellas al eterno rival es difícil de explicar.

Para terminar: elija un partido suyo y un gol

No sabría si quedarme con un Atlético-Real Madrid en el Calderón con uno a uno en el marcador, un Betis-Sevilla con victoria verdiblanca en el Villamarín o con un Betis-Valencia en el que logré un hat-trick. Me valdría cualquiera de los tres. Lo dejo a elección de los lectores. Un saludo y gracias.

Sobre El Autor

Apasionado del fútbol y Bético por encima de todas las cosas. Continuamente pendiente de la actualidad del club verdiblanco, disfruto y sufro con las alegrías y sinsabores del Betis. Ser Bético es real como la vida misma, ya que uno aprende a levantarse tras continuas caídas. Y ahí está la verdadera fuerza del Betis: en sobrevivir a los contratiempos.

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