En un fútbol tan contextualizado como el actual, tan cerrado, tan hermético tácticamente, en el que por desgracia casi no se deja margen a la imaginación, gana protagonismo la segunda jugada. El azar no existe en este juego y menos a un nivel profesional, en donde los errores penalizan al máximo. Se entiende por segunda jugada la acción de ganar un balón tras un despeje, rechace o una disputa en donde el balón no está dominado.

Para trabajar este aspecto del juego podemos hacerlo de manera progresiva-analítica, principalmente si trabajamos con categorías inferiores o amateurs.

Ejercicio táctica fútbol

El jugador con balón conduce unos metros para finalizar en la portería.Tras el golpeo se activa para anticiparse a uno de los conos donde el portero lanzará el balón, controlará y volverá a finalizar.

De no conseguir anticiparse al cono y ganar ese balón se produciría una contra. De una manera más global podríamos fabricar situaciones de centro y remate con dos jugadores defendiendo con la obligación de despejar a un solo toque. Al remate no iría nadie, colocando nuestros 3 MC en consonancia a lo que pretendamos durante nuestro partido. Siempre escalonados y ocupando el mayor espacio posible  teniendo en cuenta las variables que se pueden dar.

Ejercicio táctica fútbol

Podemos observar como el MC posicional, el más retrasado, y los interiores se encuentra en un triangulo escalonado para llegar todas las situaciones.

En el supuesto caso de que el extremo o lateral que centra pierda el balón o salga rechazado hacia su zona de nuevo tenemos a dicho jugador y interior de ese lado para saltar a la recuperación, y al MC posicional que caería para cortar una posible contra. Si tras el centro el balón quedara suelto al borde del área, los dos interiores cerrarían para ganar ese segundo balón.

Si por el contrario el balón fuera pasado, el interior izquierdo y MC posicional llegarían para tapar por fuera, cerrando por dentro el interior mas alejado.

Este aspecto del juego es requisito fundamental si queremos recuperar el balón lo más rápido y lejos posible de nuestro área. La activación tras el centro tiene que ser sistemática aunque no entre al remate ni esté en el centro de juego ya que el despeje que nos podemos encontrar puede ser corto, medio o largo no siendo previsible.

Sobre El Autor

Entrenador Nivel 2, dirige la sección "La pizarra de Héctor"

Estudié Ciencias de la Actividad Física, soy Técnico en Psicomotricidad y entrenador de fútbol, mi pasión de siempre. Llevo entrenando desde los 18 años y lo que más me gusta es el trabajo de campo, el contacto con el jugador, la tarea y sus evoluciones. Mis gustos se decantan hacia el fútbol de toque, vistoso y con ritmo, digamos que el Barça de Rijkaard es una referencia.

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