Hay futbolistas que pueden presumir de permanecer fiel a un club durante toda su carrera. Uno de ellos es nuestro protagonista de hoy. Recordamos en el día en el que cumple 43 años de un jugador mítico del Manchester United: Ryan Giggs.

Es curioso que esta historia de fidelidad del galés tuviera como punto de partida una infidelidad, ya que, Giggs pasó del City al United cuando pertenecía al equipo sub-18 de los Citizens. Desde que debutara en el primer equipo de los Red Devils, el elegante futbolista de Cardiff disputó más de 900 partidos oficiales con la camiseta del club de Old Trafford, logrando una friolera de títulos: 2 Champions League, 13 Premier, 4 FA Cup, 4 Copas de la Liga, 9 Community Shield, 1 Supercopa de Europa, 1 Copa Intercontinental y 1 Mundial de Clubs.

Giggs vistiendo por última vez la camiseta del United

Como hemos destacado, Giggs pertenece al selecto club de jugadores que han militado en un solo equipo profesional, pero también se encuentra situado en una lista en la que no querría estar, y que no es otra que la de futbolistas brillantes y extraordinarios que jamás disputaron un Mundial de naciones. Comparte grupo con cracks históricos como Di Stefano, Best, Weah, Cantona, Kubala… Como mal menor, sí pudo participar en los JJOO de Londres con la selección del Reino Unido.

Supongo que no hace falta recordar cómo era Giggs como futbolista porque su carrera terminó hacer un par de años. Pero por si algún lector de esta web anda corto de memoria o es insultantemente joven, quizá no recuerde cuando el futbolista galés era un eléctrico y veloz extremo zurdo. Con el paso de los años, fue perdiendo velocidad y pasó a ocupar posiciones más centradas, en las que también destacaba por su buena visión de juego y por la maravillosa zurda que poseía.

En su última temporada como futbolista profesional, Giggs terminó siendo jugador-entrenador del Manchester United, cargo que asumió en abril de 2014 tras el despido de David Moyes. Tras poner fin a una carrera superlativa, siguió prestando sus servicios al club de su vida durante dos años más, al incorporarse al cuerpo técnico de Louis Van Gaal.

Sobre El Autor

Apasionado del fútbol y Bético por encima de todas las cosas. Continuamente pendiente de la actualidad del club verdiblanco, disfruto y sufro con las alegrías y sinsabores del Betis. Ser Bético es real como la vida misma, ya que uno aprende a levantarse tras continuas caídas. Y ahí está la verdadera fuerza del Betis: en sobrevivir a los contratiempos.

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