Los Orígenes

La llegada de Cruyff. Recopa de 1989 y Copa de 1990

La imagen del F.C.Barcelona levantando la Copa de Europa en 1992 no fue fruto de un día. Casi cuatro años antes, el conjunto culé había firmado un año pésimo. En el verano de 1988, cuando Johann Cruyff volvió al club, ahora como entrenador, el club catalán acababa de firmar un 6º puesto en Liga a 23 puntos del Real Madrid, y tenga en cuenta el lector que en aquel entonces la victoria valía dos puntos. Sólo la victoria en la Copa permitió que no se quedara fuera de Europa por primera vez en su historia.

Junto a Cruyff, llegaron a Can Barça jugadores como Bakero, Begiristáin, Eusebio y Julio Salinas. Del filial suben Milla y Amor. El salto cualitativo en la 88/89 fue importante, el equipo fue subcampeón, todavía superado por aquel gran Madrid de la Quinta del Buitre, pero la distancia se redujo a 5 puntos al final de temporada y el Barcelona estuvo en la lucha hasta casi el final. Mejor fueron las cosas en la Recopa. En su camino a la final de Berna, fueron cayendo el Fram Reykjavik, el Lech Poznan, el Aarhus, y el CSKA de Sofía donde jugaba un tal Hristo Stoichkov. El 10 de mayo de 1989, ante la Sampdoria, el Barça ganaba 2-0 y lograba su tercer título en la competición.

“Al fútbol siempre debe jugarse de manera atractiva, debes jugar de manera ofensiva, debe ser un espectáculo.” – Johan Cruyff”

En el verano de 1989 se marcha Gary Lineker, pero llegan Koeman y Laudrup. Sin embargo, la 89/90 es un año muy irregular en Liga. Diez derrotas hacen que el Madrid, ahora comandado por J. B. Toshack, firme cómodamente su quinta Liga consecutiva. Incluso el Valencia supera al Barcelona en la tabla en la última jornada, privándole del subcampeonato. No obstante, la temporada acaba con el buen sabor de boca que deja el título copero logrado en Mestalla, nada menos que contra el Real Madrid, gracias a un claro 2-0. Sería el preludio del cambio de ciclo que estaba por producirse.

1990/1991

Arrasa en su primera Liga

Verano de 1990: llegan Stoichkov y Goikoetxea. En la jornada 15, ante el Cádiz en el Camp Nou, un tal Guardiola debuta con el primer equipo. Las piezas del puzzle estaban empezando a completarse, y no fue casualidad que el equipo firmara la que, de lejos, fue la mejor de sus cuatro Ligas consecutivas que estaban por llegar. Le sacó diez puntos al Atlético y once al Madrid.

El dominio fue tan incontestable que el Barcelona fue líder desde la jornada 2. En la Recopa, sin embargo, cae por 2-1 en la final ante el Manchester United. Aquel año tuvo también el hecho del problema cardiaco de Cruyff, quien fue sustituido por su segundo, Rexach, durante seis jornadas mediada la temporada. Eso hizo que el holandés sustituyera el tabaco por los chupa-chups, una imagen que se convertiría en habitual en los campos de fútbol de aquellos primeros años 90.

1991/1992

Alineación del F.C.Barcelona en la final contra la Sampdoria

Una foto que nunca olvidará el barcelonismo: 20 de mayo de 1992, Estadio de Wembley. El Barça posa antes de la final que cambiará su sino en la Copa de Europa. Arriba: Zubizarreta, Nando, Salinas, Koeman, Laudrup, Stoichkov y Eusebio. Abajo: Bakero, Ferrer, Guardiola y Juan Carlos.

Llega la Copa de Europa y la segunda Liga, in extremis

Sin grandes cambios en la base del equipo campeón, es el año en que Pep Guardiola se consolida como la prolongación de Cruyff en el terreno de juego. En la Liga, el Real Madrid parece haber recuperado el ritmo imparable de sus cinco Ligas. El Barcelona empieza irregular y los blancos se escapan. Sin embargo, mediada la Liga, el presidente blanco Mendoza toma la discutible decisión de prescindir de Antic y sustituirlo por Beenhakker.

En la 2ª vuelta, los culés protagonizan una gran remontada gracias, sobre todo, a que sus rivales no logran ganar en ninguna de sus últimas cinco visitas. No obstante, el 0-2 que marcaba el Heliodoro tinerfeño hacía inútil la victoria que el Barça estaba obteniendo ante el Athletic en la última jornada. Entonces, todo cambió. El Madrid se desinfló en Canarias y el Tenerife remontó hasta lograr un 3-2 que llevaba la Liga, de nuevo, a Barcelona.

Pero el momento cumbre de la temporada, quizá de la historia del club hasta aquel momento, había tenido lugar unas semanas antes de aquel desenlace liguero. La final de Wembley ante la Sampdoria y el cañonazo de Koeman en la prórroga que dejaba atrás las decepciones de 1961 y 1986 en esos mismos lances. Para llegar hasta allí habían eliminado al Hansa Rostock (fue el último año con representante de la RDA en competiciones europeas) y al Kaiserslautern. Difícil, agónico, fue el pase ante el campeón de la Bundesliga, resuelto con un testarazo de Bakero de recuerdo imborrable. En el grupo de cuartos, los catalanes lograron el pase con facilidad ante el Sparta de Praga, el Dinamo de Kiev y el Benfica.

1992/1993

Decepción europea y otro “regalo” canario

De la gloria de Wembley al fiasco ante el CSKA pasaron apenas unos meses. La defensa del título logrado en Londres duró hasta la segunda ronda. El Barcelona se trajo un buen 1-1 de la ida en Moscú y comenzó ganando en el Camp Nou, pero los rusos dieron la vuelta al marcador y la campanada con un 2-3 que dejó fuera al campeón.

La Liga, en cambio, volvió a sonreír al club blaugrana. De igual desenlace, no lo fue en su desarrollo. Esta vez, tras un arranque impresionante del Deportivo, el Barcelona fue líder la mayor parte del año hasta que, en la jornada 35, cayó en Vigo y el Madrid tomó el liderato tras una buena remontada. Sin embargo, el destino quiso que los blancos se la jugaran de nuevo ante el Tenerife que, esta vez, peleaba por entrar en Europa. Los canarios lograron entonces una victoria clara por 2-0, lo que, unido a la victoria en casa del Barça ante la Real, daba la tercera Liga consecutiva a las vitrinas del equipo, algo que nunca antes había sucedido.

1993/1994

Del penalti de Djukic al desastre de Atenas

Guardiola de rodillas en la final de Atenas de 1994

Pep Guardiola, imagen del desconsuelo tras la final de Copa de Europa en Atenas frente al Milan

La última temporada triunfal de aquel Barça fue un año de contrastes. De la ‘samba’ de Romario y sus 30 goles, que contribuyeron al mejor año en el aspecto ofensivo de aquella época (91 tantos), con un 5-0 al Madrid mediada la temporada que pasó a la historia, se pasó al hecho de que nada se habría logrado si Miroslav Djukic hubiera transformado un penalti en el último minuto de la última jornada ante el Valencia.

Y es que el Deportivo de La Coruña fue el dominador del campeonato liguero. Pero al Dream Team le iban los finales de infarto, y nunca bajaba los brazos donde otros lo hubieran hecho. Para llegar al final con posibilidades, debían ganar en el Bernabéu –cosa que con Cruyff en el banquillo aún no había sucedido–, y el Barça lo logró con un solitario gol de Amor en la jornada 37.

Las mieles ligueras apenas duraron unos días. En la final de la ya llamada Liga de Campeones esperaba el Milan de Capello. El Barça había llegado a Atenas tras dejar fuera a Dinamo de Kiev, Austria Viena, comandar su grupo ante el Mónaco, Spartak de Moscú y Galatasaray y eliminar al Oporto en semifinales. Pero el 18 de mayo, los rossoneri pasaron, literalmente, por encima de un Barça desconocido. Los goles de Massaro, por partida doble, Savicevic y Desailly, pusieron un 4-0 en una de las finales más cómodas para el campeón que se recuerdan.

Epílogo

Por si fuera poco, Michael Laudrup acababa contrato y sus diferencias con Cruyff llevaron al danés a fichar por un Madrid que en el verano de 1994 estaba renovándose a marchas forzadas. Con la llegada de Valdano a la Casa Blanca se produjeron la del mediapunta nórdico del Barça y la de Fernando Redondo. Sin grandes cambios en el equipo culé, Cruyff seguía confiando en sus habituales. Pero desde muy pronto quedó claro que la 94/95 no iba a ser una buena temporada.

El Barcelona quedó muy lejos de Madrid y Depor, y al final fue rebasado por el Betis. El técnico holandés aún estaría en el banquillo hasta casi el final de la 95/96. Le dio tiempo a descubrir una nueva hornada de jóvenes talentos del Barça B entre los que destacaban Iván de la Peña, Celades, los hermanos Roger y Óscar.

El legado de Cruyff lo supo leer como nadie Pep Guardiola. Años después, éste dejaría la batuta del equipo a un tal Xavi Hernández. El resto, es otra historia…

Sobre El Autor

Pedro Valero López formó parte de la redacción de TresCuatroTres desde noviembre de 2012 hasta junio de 2015.

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