No crean que voy a convertirme en un crítico de cine y les voy a dar la brasa opinando sobre la ganadora del Oscar a la mejor película en 2010. He de confesar que ni siquiera la he visto. El asunto, evidentemente, va por otro camino. Concretamente por el 25 aniversario de una Final de Copa del Rey que pasó a la historia por lo que ocurrió en el césped y dentro del vestuario del equipo ganador.

Futre, Chendo y Buyo en la acción el 2-0 del Atlético de Madrid

Luis Aragonés les regaló a sus pupilos un discurso antológico. Tras el pertinente y minucioso análisis del rival y de dar las indicaciones oportunas a sus jugadores para que tuvieran claro como afrontar el encuentro, el Sabio de Hortaleza culminó su charla tocando la fibra de los futbolistas, haciéndoles ver que estaba hasta el gorro (dijo otra frase pero por decoro la vamos a omitir) de perder en el Bernabéu y que tenían que ser campeones por los cincuenta mil atléticos que estaban en las gradas del estadio. Y así fue.

A la media hora ya mandaban los colchoneros por 2-0, tras dos golazos de Schuster y Futre.

Atlético MadridReal Madrid
ABEL ResinoFrancisco BUYO
TOMÁS ReñonesCHENDO (C)
JUANMA LópezMiguel Tendillo
DONATO Gama da SilvaManuel SANCHÍS
Roberto SolozábalVILLARROYA
Miquel SOLERMÍCHEL González
Juan VIZCAÍNOLuis MILLA
Bernd SCHUSTERFernando HIERRO
MANOLO SánchezGheorghe HAGI
Gabriel MOYALUIS ENRIQUE Martínez
Paulo FUTRE (C)Emilio BUTRAGUEÑO
LUIS ARAGONÉS (E)LEO BEENHAKKER (E)

El Real Madrid, que 20 días antes había perdido estrepitosamente la Liga en Tenerife, fue incapaz de contrarrestar los goles del Atlético de Madrid y culminó de esta decepcionante manera un mes de junio para olvidar. Fue el último partido de Leo Beenhakker como entrenador madridista y la tercera vez que el equipo rojiblanco ganaba a su eterno rival una Final de Copa en su propio estadio. En 2013, como nos contó Paco Luna en su día, llegó el póker de victorias atléticas en el Bernabéu. La de 1992 siempre será recordada como la final que empezó a ganar Luis Aragonés con su magistral charla en el vestuario.

Sobre El Autor

Apasionado del fútbol y Bético por encima de todas las cosas. Continuamente pendiente de la actualidad del club verdiblanco, disfruto y sufro con las alegrías y sinsabores del Betis. Ser Bético es real como la vida misma, ya que uno aprende a levantarse tras continuas caídas. Y ahí está la verdadera fuerza del Betis: en sobrevivir a los contratiempos.

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