Creo que todos hemos mirado alguna vez quién fue campeón de Liga o Copa en el año en el que nacimos. Ya si somos fanáticos del ciclismo, como es mi caso, también nos gusta saber quién ganó el Tour, el Giro o la Vuelta en esa fecha. No pasa nada por reconocer ese punto friki que tenemos.

Pues en la temporada de mi nacimiento, logró su segunda Liga consecutiva la Real Sociedad de San Sebastián, club que mañana cumple 107 años desde que se fundara. Además del par de ligas logradas a principio de los 80, la entidad donostiarra tiene en sus vitrinas dos Copas del España. La segunda de ellas, en 1987, supone el primer recuerdo que tengo sobre la Real.

Desde entonces, varios son los jugadores o acontecimientos que han desviado mi atención hacia Donosti. Por citar algunos, los goles de Kodro, el curioso nombre del portugués Oceano, la jubilación de Atocha y el estreno de Anoeta, los traspasos al eterno rival vasco de Alkiza o Joseba Etxeberría, la irrupción en la liga de jugadores magníficos como Karpin, Kovacevic o Nihat, la zurda de oro de De Pedro o los primeros destellos de calidad de un joven Xabi Alonso, sin olvidarnos de Griezmann y Xabi Prieto.

Alineación de la Real Sociedad en la temporada 2002/2003

Mención especial merece la temporada 2002-2003, en la que el equipo txuri-urdin estuvo a punto de ganar el campeonato liguero, llegando a la última jornada con opciones de lograrlo. Eran otros tiempos, en los que equipos bien armados y con buenos futbolistas eran capaces de plantarles cara a los todopoderosos, cosa que hoy resulta impensable.

Actualmente, de la mano de Eusebio Sacristán, la Real Sociedad debe aspirar a vivir tranquilamente en una parte cómoda de Primera División, al acecho de plazas importantes si, los teóricos favoritos, meten la pata y no cumplen con las expectativas. Felicidades a todos los realistas. Aupa Reala.

Sobre El Autor

Apasionado del fútbol y Bético por encima de todas las cosas. Continuamente pendiente de la actualidad del club verdiblanco, disfruto y sufro con las alegrías y sinsabores del Betis. Ser Bético es real como la vida misma, ya que uno aprende a levantarse tras continuas caídas. Y ahí está la verdadera fuerza del Betis: en sobrevivir a los contratiempos.

También en TresCuatroTres

¿Qué opinas?

Su dirección de correo electrónico no será publicada.